Entre febrero de 2022 y enero de 2023, se registraron en la región de las Américas y el Caribe 138 sucesos violentos relacionados con el uso de artefactos explosivos improvisados (AEI). Estos artefactos pueden fabricarse con diversos materiales, incluidos productos químicos disponibles en el mercado. Dado que a menudo estos materiales se obtienen fuera del país en el que se produce el ataque, cualquier estrategia de los países para contrarrestar la producción de AEI requeriría que las administraciones aduaneras nacionales vigilaran de cerca el comercio de estos materiales y reforzaran los controles para identificar y frenar su desvío. Para apoyar a las administraciones aduaneras de la región en este ámbito, la Secretaría de la OMA ha llevado a cabo varias actividades en los últimos meses, entre ellas dos talleres y un análisis de amenazas, que culminaron en una operación de fiscalización de dos semanas de duración denominada Operación Arena Blanca.
Operación Arena Blanca
Trece precursores químicos, identificados por los expertos del sector como los que plantean una mayor amenaza en cuanto a su uso en artefactos explosivos improvisados, fueron el objetivo de estas diversas actividades, junto con los detonadores y dispositivos transmisores, un metal (el aluminio) y los drones comerciales. La pasta, el polvo o las escamillas de aluminio pueden aumentar la capacidad de explosión de los artefactos explosivos improvisados, mientras que los drones comerciales pueden utilizarse para la entrega de artefactos explosivos improvisados o como artefactos explosivos improvisados en sí mismos, listos para detonar al ser recogidos o examinados.
Para preparar esta Operación, se pidió a las administraciones participantes que realizaran análisis comerciales y de amenazas, redactaran planes nacionales de ejecución y perfiles de riesgo, identificaran otros organismos gubernamentales (por ejemplo, la Policía, las autoridades encargadas de conceder licencias o permisos) para que se unieran a la Operación, impartieran formaciones, establecieran unidades conjuntas de control en puntos fronterizos seleccionados siempre que fuera posible, y crearan un Centro Nacional de Contacto integrado por representantes de todos los organismos asociados.
Durante la fase operativa, se pidió a las administraciones de aduanas y a los organismos asociados que reforzaran los controles de todas las operaciones transfronterizas (importación, tránsito, exportación) relacionadas con las mercancías objeto de la operación, y que optimizaran sus capacidades de detección para identificar los intentos de contrabando. También debían llevar a cabo auditorías de los usuarios finales para garantizar el uso legal de los materiales en cuestión, e informar de cualquier movimiento o uso sospechoso para permitir investigaciones de seguimiento. La información relativa a estos controles, independientemente de que dieran lugar o no a una incautación, debía comunicarse a través del CENcomm, la plataforma de comunicación operativa segura de la OMA.
Resultados
Veinticuatro administraciones de la región de las Américas y el Caribe participaron en la operación Arena Blanca, y durante las fases operativas se notificaron 1.788 envíos lícitos. Entre todas las mercancías controladas en el marco de la operación, la más comercializada fue la urea, tanto para la importación como para la exportación, seguida del nitrato de amonio y el peróxido de hidrógeno. México fue el país que más precursores químicos y componentes de AEI importó, seguido de Guatemala y Costa Rica. Brasil exportó las mayores cantidades de precursores químicos y componentes de AEI, seguido de Honduras.
Durante la operación se decomisaron las siguientes mercancías:
- 830 kg de precursores químicos, incluidos 800 kg de nitrato potásico no declarado incautados en el puerto marítimo de Balboa por las Aduanas panameñas. El cargamento estaba oculto en un contenedor de nitrato de amonio. El control aduanero se basó en la elaboración de perfiles de riesgo.
- 20.000 detonadores descubiertos por la Aduana ecuatoriana durante un control rutinario en el equipaje de un pasajero peruano que viajaba en autobús de Perú a Ecuador.
Algunas administraciones informaron también de la incautación de otras mercancías ilícitas, entre ellas más de 18.000 kg de drogas, casi 7.000.000 de piezas de mercancías que vulneran los derechos de propiedad intelectual, cigarrillos, armas, municiones y divisas.
El camino a seguir
Esta era la primera vez que la Secretaría de la OMA trabajaba con las administraciones aduaneras de la región de las Américas y el Caribe en materia de precursores de AEI y otros componentes, y ofrecía una oportunidad única para identificar las necesidades de fortalecimiento de capacidades y las oportunidades de mejora.
Sobre la base de los esfuerzos desplegados en los últimos meses, se ha invitado a los participantes a:
- seguir analizando los flujos comerciales lícitos para conocer mejor los movimientos y el uso final de los productos meta, con el fin de mejorar la eficacia de los controles
- comunicar los datos sobre flujos comerciales lícitos e incautaciones a través de la herramienta de comunicación segura de la OMA
- proseguir las actividades de formación
- reforzar los controles de licencias y las auditorías posteriores al despacho, y compartir información con otros organismos pertinentes
- mantener el contacto con las partes interesadas del sector privado de la industria química para aumentar la concienciación sobre la capacidad de doble uso de los precursores químicos que fabrican, distribuyen o venden al por menor;
- colaborar con los usuarios finales legítimos, como la industria minera, y asegurarse de que protegen sus stocks para evitar que los productos caigan en manos equivocadas;
- mejorar la cooperación entre las aduanas y la policía.
Acerca del Programa Global Shield
El apoyo prestado por la Secretaría de la OMA se enmarca en el Programa Global Shield (PGS). Lanzado en el 2010, este programa tiene por objeto reforzar la capacidad de las aduanas para controlar los movimientos lícitos y luchar contra el tráfico ilícito y el desvío de precursores químicos de explosivos y otros componentes de artefactos explosivos improvisados.
El equipo a cargo de este programa en la Secretaría: apoya a las administraciones aduaneras mediante la realización de una evaluación de sus capacidades de fiscalización; promueve la cooperación entre las aduanas y la policía; colabora con el sector privado; forma a los funcionarios de aduanas en la detección y manipulación de precursores químicos; comparte información sobre la composición y los métodos de producción de los artefactos explosivos improvisados incautados; facilita las investigaciones; y organiza operaciones de control y fiscalización. Para ello, el equipo colabora con INTERPOL y la Agencia de Reducción de Amenazas para la Defensa (DTRA) de Estados Unidos, así como con numerosos expertos de aduanas y otros organismos encargados de la aplicación de la ley.
Otro de los objetivos del PGS es aumentar el intercambio de información entre las administraciones aduaneras y la Secretaría de la OMA, para permitir un análisis exhaustivo del comercio lícito e ilícito. Para contribuir a la consecución de este objetivo, se ha pedido a las administraciones miembros que designen puntos de contacto nacionales para el PGS.
Por último, se anima a las administraciones a que se pongan en contacto con las partes interesadas de la industria química para concienciarlas de la capacidad de doble uso de los precursores químicos que fabrican, distribuyen o venden al por menor.